Así que no envian correos. O eso me acaban de gritar por teléfono. Han llamado de Super Super Mega Chuli S.L., una empresa a la que llevamos el mantenimiento de los trastitos. Hace un par de días me pasé a echar un ojito, e iba todo como la seda. Uno que es bueno haciendo su trabajo, o eso les hago creer. Bueno, total, que no envían correos. Así que me agarro los cuatro juguetes que necesito y me planto allí.

– ¡Buenas!
– ¡Ay, menos mal que vienes, que esto es un desastre, no podemos hacer NADA!
– Ya será menos. – suelto los trastos en el suelo y me sigo los llantos hasta su mesa – A ver enséñame el problema.
– Mira. Éste correo se envía bien.
– Uhm… ¿Y para eso me has hecho venir?
– No, no. Mira éste otro.

Redacta un correo con 3 palabras contadas, le adjunta un PDF, y le pega a enviar. 1 minuto. 2… 5… El servidor te ha echado fuera, guapa.

– ¿Lo ves? No envia correos.
– ¿Y el otro sí?
– Sí. Pero éste no. No funciona nada.
– Bueno, déjame que vea lo que haces de nuevo.

Hala, correo nuevo, cuatro palabrejas, PDF… ¡¡Espera!! Ese PDF, ¿Cuánto pesa? La aparto de una coz, botón derecho, propiedades… 349 Megazos. Con dos cojones.

– ¡Pero Pepa! ¿Qué envías ahí?
– Pues el catálogo de Churripipas del año 2009. ¿Por?
– Porque es demasiado grande. Por eso no te deja.
– Pues antes me dejaba.

El arma más terrible del luser. “Antes me dejaba”. Ahora es cuando yo me siento aquí tres horas para averiguar por qué el servidor le rechaza un adjunto de 349 Megas. Pues no. Abro mi consola particular y tecleo: set_mode bofh on. Me veo tentado de un erase_all pepa. Pero no hay que ser malo, ¿verdad?

– A ver, enséñame algún correo tan grande que hayas enviado antes.
– No tengo ninguno…
– ¿Y eso por qué?
– Pues porque no los guardo.
– Tranquila, el programa los guarda por ti, por si te olvidas.
– ¿Ah sí?
– Sip. Fíjatetú.
– Pero es que… ¡Antes podía! Y ahora no.

Creo que se le ha atascado el bucle luseriano a la pobre. Habrá que resetearla. O formatearla, a ver si de paso aprovechamos para cambiarle el micro, que éste no “piensa”.

– Mira, yo creo que no tienes ninguno porque nunca has podido enviarlos tan grandes.
– ¿Y tú cómo lo sabes? ¡Si los envío yo!
– Esa no es la cuestión. La cuestión es que no los puedes enviar tan grandes. Son muy grandes para el servidor y se atraganta.
– Pues que tome agua. Yo tengo que enviar esto ¡AHORA MISMO! Que yo antes podía.
– Bueno, pues ya no puedes. – a ver si así cala.
– ¿Por qué?
– Porque no.
– Entonces, ¿no puedo enviarlo?
– Lo vas captando. Los correos electrónicos, más chiquitines, que se nos atraganta el servidor. Y si se atraganta, empieza a enviar correos de publicidad pornográfica con tu remitente a todos tus contactos.
– Ah, ¡pues yo no quiero que haga eso!
– Entonces no lo atragantes.
– ¿Y con esto que hago?
– Tú sabrás. Por correo electrónico no sale.

En fin, que, ya desfecho el entuerto, me piro vampiro pa mi madriguera-barra-tienda. Pero la cosa no queda ahí. ¿Qué pensabas?

¡Racarraca! ¡Racarraca!

– ¡Super informática del copón, gameloo!
– Mira que soy la Pepa. Esto sigue sin enviar nada.
– No me digas. ¿Ahora qué PDF es el que no te envía?
– Que no es ningún pedefe de esos. Es un correo sin nada.
– ¿Sin nada? ¿Entonces para qué lo envías?
– Pues para ver si funciona esto.

Y si no, darme por saco un rato, claro. Son ganas de joder. En fin, que como con esos no tengo VNC (¡¡No, no, que me miras “trabajando”!!), me toca plantarme allí otra vez.

– ¡Esto es una mierda!
– Yo también me alegro de verte, Pepa. Déjame ver. – un rápido vistazo deja claro dónde está el problema: PEBCAK – ¿Cuántas veces has intentado volver a enviar ese correo de 300 megatones?
– Pues una o dos.
– ¿Una o dos? ¿Y estos 400 correos que no salen, de quién son?
– Uy, pues habré enviado alguno más, a ver si salían.
– ¿Tú eres tonta?
– ¿Cómo?
– Nada, que si has ido a roma… A ver, los eliminamos – tarda lo suyo… – y ya está. Prueba a enviar un correo ahora.
– A ver. ¡Ay, sí! Ahora sí.
– Intenta no enviar el mismo correo 400 veces, ¿crees que podrás?
– Bueno, lo intentaré.

Y ésto señores, es un ejemplo muy claro del Homo Tocacojoncios Pedantus. Como me vuelva a llamar, le desactivo la cuenta de correo y la dejo castigada un mes sin messenger.

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